El día que el légamo lo inunde todo

Reseña de Légamo de Miguel Lupián

La Biblioteca Emiliano González nos abre sus puertas a un universo literario abyecto y diverso. Sin embargo, el interior de la biblioteca sigue siendo un misterio. Lo único que nos muestra son indicios, como el historial de préstamos, perdido en el tiempo, con títulos que hacen de antesala a Légamo: El rey amarillo de Robert W. Chambers, Prosas profanas de Rubén Darío, La flor de oro de Carl Gustav Jung, Una realidad aparte de Carlos Castaneda, La teoría sinérgica de Jacobo Grinberg… 

Una vez situados en el terreno pantanoso del légamo, nos encontramos con una serie de historias unidas entre sí por el relato vertebral: un magnate aspirante a político, que porta la imagen de la flor del cardonsanto como emblema. Este hilo narrativo apenas se vislumbra entre cuento y cuento. Por eso, la profunda ambición del proyecto se oculta al primer vistazo. 

La historia es la siguiente: el magnate Légamo aspira a adueñarse y regir la Ciudad de México. Por medio de una agencia de bienes inmuebles expande su poderío y muestra el músculo en los cuentos. En otros, solamente aparece su nombre, su abstracción, pues los edificios son los escenarios de los desenlaces, como en Anembrótico y Pestalozzi o el edificio de los corazones sangrantes, donde las construcciones parecen malditas por el simple hecho de ser producto de la Inmobiliaria Légamo. 

Me recuerda al señor ranchero Pedro Páramo, cacique atroz… 

El arquitecto yace casi anónimo en este libro, lo vemos por única vez en Pecina y el abismo. La protagonista, dudosa de la realidad, se encuentra al borde del vacío, entonces Légamo aparece jugando con un escarabajo… 

Salto en el tiempo. Cabe especular que hubo un régimen totalitario y los habitantes surgen de los escombros, como se representa en Tiempo suficiente. Lo que es una ironía afortunada construida por el autor, pues sus edificios se caracterizan por ser los más resistentes, invencibles en teoría. Pero todo se cae, ley de la vida.

El libro se compone por once cuentos breves y un anexo. Cada cuento expone una propuesta distinta. De manera similar al hilo narrativo de Pedro Páramo, el volumen se dispersa en una bruma fantástica de géneros, estilos, intensidades y técnicas narrativas. En El azotador, se nos narra la historia del sobreviviente de un terremoto por medio de 33 incisos fugaces, donde se intercalan párrafos en prosa poética. Extraña es la noche donde brotan las negras estrellas nos cuenta lo que parece ser una experiencia autoficcional de Lupián visitando una obra dramática en un ambiente underground en Edimburgo. Algún texto se basa en la melancolía, como Maraña, donde el recuerdo de lo malo y lo no tan malo permanece al paso del tiempo como una pila de escombros.

Sin embargo, la mayoría de los cuentos alteran la psique del lector. Miguel Lupián, un atento estudioso de los géneros no miméticos, aprehende el destino su escritura. Sadistas y masoquistas, profesores detectivescos, un monstruo-cosa de desperdicios, una bestia mitológica belga, marionetas de pesadillas, un cuento de Adela Fernández, la biblioteca Emiliano González… Dan como resultado una sustancia con un nombre particular: Légamo. 

Por fuera, la extensión del libro se ve reducida como un acordeón, sin embargo, el universo se extiende por dentro con disonancias inherentes a su naturaleza oscura. Con apenas más de cien páginas, traza un pentagrama donde armonizan distintas corrientes estéticas: new weird, autoficción, manuscritos hallados, noir, un anexo ilustrado… Légamo es un bolso mágico, contiene mucho en poco espacio. 


Légamo está editado en Casa Futura Ediciones, por Jovany Cruz y Enid Carrillo.